Según un estudio publicado por la revista The Lancet, después de un brote de meningitis bacteriana en Nueva Zelanda, se impulsó una campaña masiva de vacunación que tuvo resultados inesperados: reducción del índice de gonorrea en las enfermedades de transmisión sexual.

A principios de los años 2000 hubo una gran epidemia de enfermedad meningocócica B en Nueva Zelanda que llevó a la generación de una vacuna dirigida a la vesícula o saco en la membrana externa de la bacteria causante. Neisseria gonorrhoeae (que causa la gonorrea) y Neisseria meningitidis (que causa la enfermedad meningocócica) son dos organismos relacionados ya que su composición genética es 85 a 90 % similar.

La campaña de vacunación contra la enfermedad meningocócica comenzó en 2004 y terminó hasta 2006 inoculando a alrededor del 90 % de la población de Nueva Zelanda. Como observó que los índices de gonorrea disminuyeron después de la campaña de vacunación, se llevó a cabo un estudio adicional para comprobar el efecto de relación genética de las bacterias causantes. Este estudio comparó los índices de vacunación en dos grupos de personas, uno con gonorrea y el otro con clamidia, ambas infecciones de transmisión sexual. Si la vacuna tuvo un efecto contra la gonorrea debido a que es un organismo relacionado a la enfermedad meningocócica, entonces no debería tener ningún efecto contra clamidia, ya que el organismo causante no está relacionado genéticamente. Esto fue exactamente lo que observaron en los resultados del estudio, comprobando así la teoría del efecto debido a la relación genética entre ambas bacterias.

También se observó que las personas vacunadas tienen menos probabilidad de infectarse con gonorrea que las personas que no recibieron la vacuna, 41 % versus 51 %, respectivamente.

Es la primera vez que una vacuna muestra protección en contra de la gonorrea. Estos resultados proporcionan inspiración para desarrollar vacunas especificas contra las enfermedades de transmisión sexual, las cuales causan alrededor de 78 millones de casos nuevos cada año a nivel mundial. Particularmente, la gonorrea en los últimos años ha mostrado una creciente resistencia a antibióticos, dejando a algunos pacientes sin posibilidades de tratamiento con ninguno de los fármacos disponibles actualmente.

Los investigadores señalan que incluso una protección moderada contra esta enfermedad de transmisión sexual puede tener un efecto significativo debido a que la bacteria causante suele ser muy astuta, ya que desarrolla resistencia a fármacos mediante la transferencia de genes de manera atípica y mediante la recombinación con especies bacterianas relacionadas. Por esta razón, una vacuna podría ser la única vía para contrarrestar los efectos de la resistencia bacteriana.

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