Los terremotos han causado más de 780.000 muertes en la última década, representando casi el 60% de toda la mortalidad relacionada con desastres naturales, y en 2004, la crisis del tsunami cobró más de 200.000 vidas. Millones de personas están expuestas a terremotos porque muchas de las ciudades más habitadas del mundo están construidas sobre fallas, como Los Ángeles, Nueva York, Tokio, Delhi y Shanghai.

Los terremotos masivos tienen la capacidad de causar índices de víctimas que oscilan entre el 1% y el 8% entre la población, creando una necesidad grande y no satisfecha de cuidados médicos y quirúrgicos complejos por el daño o destrucción en las instalaciones médicas, carreteras y puentes . Aunque los informes de las tasas de muertes/lesiones varían, muchos estudios estiman que es de aproximadamente 1:3, con muchas víctimas muriendo al instante, el segundo pico de mortalidad ocurre pocas horas después del terremoto, cuando aquellos con lesiones graves, como laceraciones hepáticas o esplenicas, fracturas pélvicas y hematomas subdurales sucumben a sus lesiones. El tercer pico sigue en cuestión de días a semanas después de un terremoto, ya que las personas con sepsis y falla multiorgánica mueren por sus lesiones. Aquellos que sufren de enfermedades crónicas, como diabetes y enfermedades del corazón también están sujetos a un mayor riesgo si no existe acceso a medicamentos o atención médica.

Alrededor del 2% al 15% de la población puede sufrir heridas por aplastamiento. Esto puede ocasionar daño o falla renal y en casos graves amputación. Los pacientes, incluidos aquellos cuyos niveles de electrolitos parecen ser normales, deben someterse a una reposición de líquidos agresiva. Es importante que estos fluidos no contengan potasio o calcio, ya que las víctimas por aplastamiento ya tienen altos niveles de estos minerales y administrar más aumentará el riesgo de muerte. Alrededor de la mitad de las víctimas por aplastamiento desarrollarán insuficiencia renal y la mitad de ellas necesitarán diálisis. La cantidad de muertes en personas con insuficiencia renal en un terremoto oscila entre 14% y 18%.

Mientras que las lesiones músculo-esqueléticas mas comúnmente relacionadas con los terremoto son laceraciones 65%, fracturas 22% y las contusiones o esguinces de los tejidos blandos 6%, del 3 al 20% de las personas sufren lesiones por aplastamiento siendo el 74% de estas en miembros inferiores. Las víctimas del aplastamiento también tienen una alta incidencia de coagulación intravascular diseminada, sepsis, síndrome de dificultad respiratoria del adulto y muerte. Aunque las amputaciones y fasciotomía, en los que se corta el tejido conectivo fibroso para aliviar la presión interna, son procedimientos controversiales debido al riesgo de sepsis, algunos médicos creen que es mejor amputar lo antes posible. Argumentan que debido al desequilibrio electrolíticos causados por el aplastamiento es mejor intentar salvar primero al paciente mientras que otros creen que incluso en las extremidades severamente trituradas se puede recuperar la función completa.

Después del terremoto de Northridge, California, los ataques cardíacos aumentaron un 35% en la semana siguiente al desastre, replicándose este fenómeno en otras áreas de desastre, entre ellas Taiwán. Sin embargo, en otro terremoto, en Loma Pietra, California en 1989, no se informaron aumentos.

En comparación con dos períodos previos de control, las tasas de arritmias después del terremoto chino en 2008 aumentaron notablemente en 6 y 9 veces, mientras que los investigadores observaron que después del terremoto japonés en 1995, la presión arterial sistólica y diastólica aumentó 15-16 mm Hg y 6-10 mmHg respectivamente durante 2 semanas en pacientes mayores que llevaban dispositivos de monitoreo ambulatorio de la presión arterial.

Otras emergencias de salud, como el hacinamiento en refugios improvisados, pueden dar lugar a brotes epidémicos de enfermedades infecciosas, debido a que las personas están siendo desplazadas de sus hogares después de la respuesta inicial al terremoto. El impacto de los cadáveres durante estas epidemias es a menudo sobrestimado dramáticamente por los medios de comunicación. La única incidencia documentada de que los cadáveres contagian infecciones a la población en general es con los brotes de cólera. La sepsis es un riesgo común en los desastres por terremoto; en donde los afectados son dos veces y media más susceptibles a morir.

Otros problemas de salud comunes después de un terremoto son el estrés post-traumático y los problemas de salud mental, con informes que indican que entre el 6% y el 72% de los supervivientes sufren de depresión. En otros casos como en el terremoto de 1999 en Turquía 17% de los sobrevivientes reportaron tener pensamientos suicidas.

El número de fracturas (36%) y las fracturas-dislocaciones (33%) son muy similares.

En el terremoto de 1999 en Taiwán, el 30% de las personas murieron de lesiones en la cabeza. Después de las lesiones en las extremidades inferiores, las lesiones en la cabeza fueron el segundo tipo de trauma más frecuente en China en 2008.

En comparación con los adultos, los niños a menudo tienen un mayor riesgo de lesiones y muerte durante los terremotos. Después de grandes terremotos los pacientes pediátricos podrían ser predominantes, por ejemplo en Haití, el 53% de los pacientes eran menores de 20 años y el 25% eran menores de 5 años. Otro grupo de alto riesgo comparado con la población en general son los ancianos. Según la mayoría de los estudios, los ancianos tienen una mayor tasa de mortalidad en comparación con los individuos más jóvenes y están en riesgo de aislamiento social después de los desastres naturales, ya que sus reacciones son más lentas y porque no pueden o no quieren evacuar sus hogares.