Puede parecer que el cambio de horario es inofensivo y es bueno para el mundo, sin embargo, los hospitales informan un aumento del 24% en visitas por ataque cardíaco todos los lunes después del cambio de horario de verano. ¿Coincidencia? Probablemente no.

Los médicos ven la tendencia opuesta en el cambio de verano de otoño en el que la tasa de ataques cardíacos disminuye en un 21% el lunes después del cambio de horario. Esto se puede deber a que, a diferencia del cambio de horario de verano, las personas tienen la oportunidad de dormir más.

La razón por la que el cambio de horario de verano puede afectar nuestra salud es porque estamos perdiendo una hora de sueño. “Así de frágil y susceptible es el cuerpo cuando pierde una hora de sueño”, dijo previamente el experto en sueño Matthew Walker, autor de How We Sleep <<Cómo dormimos>>.

Walker explicó que este “experimento global” que realizamos dos veces al año, es una señal suficiente para darnos cuenta cuán sensible son nuestros cuerpos a un cambio de horario. En otoño es bueno porque tenemos una hora más en el día, pero en la primavera, puede ser una maldición para muchas personas.

La tendencia de aumento en infartos, puede ser que solo dure un día. Sin embargo, nuestros cuerpos pueden tardar algunas semanas en acostumbrarse a un nuevo horario. Esto puede hacernos más propensos a cometer errores.

“El cerebro, a modo de lapsus de atención y micro-sueños, es tan sensible como el corazón a perturbaciones muy pequeñas del sueño”, explica Walker en su libro.

Los problemas no se detienen allí. El horario de verano también causa más informes de lesiones en el trabajo, más accidentes cerebrovasculares y puede provocar un aumento temporal en los suicidios también en esta época del año.

Por estas razones, estados como Florida y Massachusetts están empezando a cabildear para abandonar el cambio (Hawai y Arizona ya lo ignoran).

¿Por qué inicio el horario de verano? Originalmente fue una forma de ahorrar energía. Se implementó durante la Primera Guerra Mundial en Alemania. Investigaciones recientes sugieren que el cambio de horario no nos ayuda a ahorrar ningún megavatio, pero si hay evidencia de que la luz del atardecer puede reducir la delincuencia y aumentar el tiempo que la gente pasa haciendo ejercicio (al menos en ciertos climas).

Por lo menos la mitad de los países del mundo participan en el cambio de horario. Esta medida cuesta inevitablemente la vida a algunas personas.

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