El insomnio puede llegar a ser muy desesperante para las personas que lo padecen. Noches eternas sin sueño.

En uno de los mayores estudios de asociación del genoma realizado hasta la fecha sobre el insomnio, los investigadores encontraron que la condición es hereditaria y que hay mutaciones genéticas que podrían ser las responsables.

Se estima que hasta el 20% de las personas tienen problemas para dormir en Estados Unidos. Entre los veteranos del ejército, los trastornos del sueño afectan a casi la mitad de las personas que han prestado sus servicios. Esta es una de las razones principales por las que los soldados proporcionan una cohorte valiosa para investigar condiciones relacionadas con el insomnio.

En uno de los nuevos estudios dirigidos por el psiquiatra Murray Stein de la Universidad de California en San Diego, los investigadores analizaron datos del Estudio del Ejército para Evaluar el Riesgo y la Resiliencia en los Miembros del Servicio (STARRS).

Como parte del proyecto, se obtuvieron muestras de ADN de más de 33,000 soldados que Stein y su equipo analizaron en un estudio de asociación de genoma completo (GWAS), para examinar qué regiones genéticas demuestran vínculos con rasgos insomnes.

Durante mucho tiempo se ha pensado que el insomnio es una afección hereditaria, ya que la investigación sobre los patrones de sueño de los gemelos sugiere que desde hace décadas la afección puede tener sus raíces en el ADN. Pero solo en tiempos más recientes las investigaciones de GWAS comenzaron a aislar cuáles podrían ser esos factores genéticos.

En el nuevo estudio, el análisis indicó que el insomnio estaba relacionado con la existencia de mutaciones genéticas específicas en el cromosoma 7 y en personas con ascendencia europea, también hubo diferencias en el cromosoma 9.

De acuerdo al equipo, la variante del cromosoma 7 está cerca de un gen llamado AUTS2, que en investigaciones previas, también se ha relacionado con la regulación del consumo de alcohol. Además de genes relacionados con el desarrollo cerebral y la señalización eléctrica involucrada con el sueño.

“Varias de estas variantes descansan cómodamente entre ubicaciones y vías que ya se sabe que están relacionadas con el sueño y los ritmos circadianos”, explica Stein.

Además, entre los soldados de linaje europeo, existía un vínculo genético entre insomnio y depresión mayor, y otros trastornos también.

“La correlación genética entre el trastorno del insomnio y otros trastornos psiquiátricos, como la depresión mayor y los trastornos físicos, como la diabetes tipo 2, sugiere una diátesis genética compartida para estos fenotipos concurrentemente comunes”, dice Stein.

“Tales loci asociados al insomnio pueden contribuir al riesgo genético subyacente a una variedad de condiciones de salud, incluidos los trastornos psiquiátricos y la enfermedad metabólica”.

Los nuevos hallazgos se basan en una investigación similar publicada el año pasado, que evaluó el ADN de más de 110,000 personas, identificando siete genes asociados con el riesgo de insomnio además de cosas como ansiedad, depresión, neuroticismo y una baja sensación de bienestar.

El inmenso conjunto de datos para este tipo de exámenes de amplio alcance también está aumentando, con otro vasto GWAS que estudia el insomnio que involucra a 1.3 millones de individuos sin precedentes.

Esos hallazgos aún no han sido exhaustivamente revisados ​​por pares, pero los investigadores dicen que han identificado 202 loci significativos en todo el genoma que implican a 956 genes.

Una vez más, estas variaciones de ADN no solo están relacionadas con el insomnio, sino también con los rasgos psiquiátricos y metabólicos, explica el equipo.

Según algunos, aún se necesitan estudios más grandes que este, y los tipos de conocimientos que podrían proporcionar son muy necesarios, si las personas con insomnio en todo el mundo alguna vez quieren dormir mejor.

“Una mejor comprensión de las bases moleculares para el insomnio será fundamental para el desarrollo de nuevos tratamientos”, explica Steins, y millones de nosotros estamos listos y ansiosos por saber qué son.

Todavía hay mucho más por descubrir aquí, pero lo que está claro es que el origen genético del insomnio está comenzando a emerger en múltiples proyectos de investigación, lo que no es del todo sorprendente dada la gran prevalencia de esta afección.

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